Eritrocitos
sábado, 26 de septiembre de 2015
CANALES IÓNICOS
Generalidades
Los canales iónicos son proteínas que atraviesan la membrana permitiendo el pasaje de iones a favor de su gradiente de potencial electroquímico. Estructuralmente, los canales conforman un poro que provee de un ambiente energéticamente favorable para que los iones los atraviesen. Están constituidos por regiones hidrofóbicas en contacto con las cadenas hidrocarbonadas de los lípidos, y por regiones hidrofílicas encerradas en el interior y protegidas del ambiente hidrofóbico, que interaccionan con los iones, permitiendo así, el paso de los mismos de un lado al otro de la membrana. Estas regiones hidrofílicas conforman lo que se conoce como el poro del canal.Selectividad iónica de los canales
El poro de cada canal tiene, aunque no siempre, una secuencia de aminoácidos que selecciona el pasaje preferencial de un ión respecto de otro, en función de sus cargas y de la disposición espacial de los mismos. A estas regiones se las conoce como filtros de selectividad. Así, aquellos canales con filtros de selectividad conformados por aminoácidos cargados positivamente serán canales aniónicos, mientras que aquellos conformados por aminoácidos cargados negativamente serán canales catiónicos. A la vez, algunos canales catiónicos, permitirán el paso preferencial de un catión respecto de otro, lo que también se aplica para los canales aniónicos.
Por ejemplo, los canales conocidos como canales de K+ , permiten preferencialmente el paso del K+ respecto de otros cationes como el Na+ o el Ca2+, y los canales de Cl- permiten el paso preferencial de este anión respecto de otros. A esta capacidad de seleccionar de modo preferencial el pasaje de un ión respecto de otro se lo conoce como permeabilidad selectiva o perm-selectividad iónica. Es de destacar que no existen canales exclusivos para un sólo ión, si bien algunos canales tienen una perm-selectividad tan alta para un ión respecto de otro, que se los puede considerar casi exclusivos. Sin embargo, existe una amplia variedad de canales que son no selectivos, es decir que son permeables a una gran variedad de iones (por ejemplo, existen canales catiónicos no selectivos que permiten el pasaje prácticamente idéntico de Na+ y K+ ).
Los canales catiónicos representan, al igual que los transportadores y las bombas, un sistema de transporte mediado por proteínas, con varias características que los diferencian de los mencionados sistemas de transporte. Respecto a la fuente de energía que impulsa el movimiento de los iones a través de los mismos, la misma está dada por el gradiente de potencial electroquímico, siendo así, como los transportadores, un sistema de transporte pasivo, que, a diferencia de las bombas, no involucra gasto de ATP directamente acoplado. Esta característica no los diferencia de los transportadores iónicos, si bien existen varias otras que sí lo hacen.
La velocidad de transporte a través de los canales es de alrededor de tres órdenes de magnitud mayor que a través de los transportadores. Por otro lado, si bien los canales oscilan entre al menos dos estados conformacionales (conformación de canal abierto y conformación de canal cerrado), una vez en su estado abierto los iones fluyen a su través sin necesidad de cambios de conformación de la proteína que medie su transporte. Por este motivo, se dice que el transporte a través de canales es no estequiométrico, a diferencia de los transportadores que requieren de un cambio de conformación que acompañe al soluto transportado desde una cara hacia la otra de la membrana, además de requerir una estequiometría determinada para que el mismo ocurra (por ejemplo, en el SGLUT el transporte por cada ciclo es de dos Na+ por cada glucosa transportada). Tanto los transportadores como los canales iónicos son sistemas saturables, aunque los transportadores saturan a concentraciones mucho menores que los canales iónicos, lo que ha llevado a postular erróneamente que los canales constituían sistemas de transporte no saturable.
Características de los canales:
En la siguiente presentación veremos las características de cada uno dependiendo del ión o catión que transporten.
Lecturas complementarias:
jueves, 3 de septiembre de 2015
REPASO: ACTIVIDAD MECÁNICA DEL CORAZÓN. CIRCULACIÓN PULMONAR Y CIRCULACIÓN SISTÉMICA.
El sistema circulatorio
Anteriormente se ha comentado que el corazón y los vasos
sanguíneos constituyen un sistema perfecto de riego sanguíneo.
Pues bien, en realidad, el aparato circulatorio se
compone de dos sistemas de riego conectados en serie:
el circuito sistémico y el circuito pulmonar. La circulación
sistémica tiene como objetivo llevar la sangre a todas las
células del organismo para que puedan obtener el oxígeno y los nutrientes que ésta transporta, así como recoger
las sustancias de desecho. El objetivo de la circulación pulmonar es llevar a los pulmones la sangre que ha recorrido
ya todo el organismo, y que tiene ya poco oxígeno,
para que vuelva a oxigenarse. El corazón es la bomba
encargada de poner en marcha ambos circuitos.
En cuanto a los vasos sanguíneos por donde sale
la sangre del corazón, o grandes arterias, son dos: la aorta,
que procede del ventrículo izquierdo, y la arteria pulmonar,
proveniente del ventrículo derecho. Los vasos sanguíneos
que llevan la sangre hacia el corazón se llaman venas; al
final, desembocan en las aurículas. Las principales son: las
venas pulmonares (normalmente hay cuatro), que entran
en la aurícula izquierda, y las venas cavas (habitualmente
existen dos: inferior y superior), que entran en la aurícula
derecha.
La circulación sistémica
La circulación sistémica comienza en el ventrículo
izquierdo, que con cada latido produce la expulsión de la
sangre que contiene a través de la arteria aorta. Esta sangre
llega a todas las células del organismo a través de sus sucesivas
ramificaciones. Las células obtienen el oxígeno y los
nutrientes que necesitan de esta sangre, y a ella vierten las
sustancias de desecho. La sangre con poco oxígeno vuelve
entonces al corazón a través de las venas. Las pequeñas
venas convergen y forman otras mayores hasta llegar a
las venas cavas, superior e inferior, que desembocan en la
aurícula derecha.
La cantidad de sangre que el ventrículo izquierdo
expulsa en cada latido es de unos 70-90 ml, lo que
supone que el ventrículo no se vacía del todo, puesto que
su capacidad es de 130 ml aproximadamente. Por tanto,
el ventrículo izquierdo de una persona sana expulsa un
65% de su contenido de sangre; es decir, la fracción de
eyección normal del ventrículo izquierdo es del 65%.
Cuando el corazón enferma y pierde su fuerza para expulsar
la sangre, esta fracción de eyección disminuye. Saber
cuánto desciende es un dato importante para conocer el
pronóstico del paciente.
Durante la sístole, se ha visto que la sangre sale del
ventrículo izquierdo hacia la aorta y sus ramas. Este desplazamiento
de sangre hacia delante forma una onda de presión que expande las paredes de las arterias, que se
puede palpar; es lo que se denomina pulso. El punto más
conocido para palparlo se sitúa en la muñeca.
La circulación pulmonar
La circulación pulmonar comienza en el ventrículo derecho.
Durante la sístole, éste se contrae e impulsa la sangre
a través de la arteria pulmonar, que no lleva la sangre a
todo el organismo, sino solamente a los pulmones. Esta
arteria se va ramificando y finalmente forma unos vasos
sanguíneos muy pequeños llamados capilares pulmonares.
Estos capilares (de capilo, ‘cabello’) tienen una pared
muy delgada y permiten que entre el oxígeno y se introduzca
en las células rojas de la sangre (hematíes), que son
las responsables del transporte del oxígeno y, a la vez, eliminan
el dióxido de carbono acumulado. Así, se obtiene
de nuevo una sangre oxigenada lista para llevar de nuevo
el oxígeno a todo el organismo. De los capilares pulmonares,
la sangre pasa a unas venas, que finalmente forman
las cuatro venas pulmonares y desembocan en la aurícula
izquierda.
El circuito pulmonar funciona con unas presiones
mucho más bajas que el circuito sistémico. Por este motivo,
el ventrículo derecho normal tiene unas paredes mucho
más finas que el ventrículo izquierdo. La hipertensión pulmonar
no tiene nada que ver con la hipertensión arterial.
La hipertensión pulmonar es el aumento de la presión en la
arteria pulmonar, y puede darse tanto en niños, frecuentemente
asociada a enfermedades cardíacas congénitas (de
nacimiento), como en adultos. En éstos, si no se consigue
revertir, acaba dañando la función del ventrículo derecho y
provoca una insuficiencia cardíaca derecha.
En el siguiente esquema se observa las diferentes direcciones que toma el flujo de sangre para llevar acabo ambas circulaciones:
1. El libro del corazón.
2. Gagnon, Fisiología médica, 24 edición. LANGE
2. Gagnon, Fisiología médica, 24 edición. LANGE
REPASO ACTIVIDAD ELÉCTRICA DEL CORAZÓN
El corazón tiene un sistema de conducción cardíaco que
permite que la orden de contracción llegue a todas sus
células musculares en una secuencia ordenada. Este sistema
está formado por el nodo sinusal, el nodo auriculoventricular,
el haz de His y el sistema de Purkinje.
El sistema
funciona de forma parecida al circuito eléctrico de
un aparato automático, que en este caso sería el propio corazón, cuya misión es funcionar ininterrumpidamente,
con una fuerza y una frecuencia (número de contracciones
por minuto) adecuadas a las necesidades del organismo.
El nódulo sinusal sería el procesador electrónico
que decide cuándo debe contraerse el corazón; lanza
entonces un impulso eléctrico que llega a las aurículas
y al nódulo auriculoventricular. Este nódulo sería un
segundo procesador, que se encarga de controlar que el
nódulo sinusal no se haya equivocado, actuando a modo
de filtro si vienen más impulsos eléctricos de los necesarios,
o envía sus propios impulsos eléctricos si no llega
ningún impulso del nódulo sinusal.
En
la diástole, la válvula mitral permanece abierta y la aórtica, cerrada.
En la sístole, se contrae la pared del ventrículo, se cierra la válvula
mitral y se abre la aórtica; se produce entonces la expulsión de sangre
desde el ventrículo izquierdo hacia la aorta.
El nodo sinusal hace que el corazón lata entre 60 y
100 veces por minuto; dicho de otra forma, la frecuencia
cardíaca normal es de 60 a 100 latidos por minuto. Cuando
ésta disminuye por debajo de 60, recibe el nombre de bradicardia;
y si aumenta por encima de 100, se denomina
taquicardia. Con el ejercicio se produce una taquicardia
fisiológica (o normal). De la misma forma, durante el sueño
o la relajación tiene lugar la bradicardia fisiológica.
En el siguiente video se nos explica detalle a detalle el paso del impulso nervioso desde su nacimiento en el nodo Sinusal.
1. El libro del corazón.
2. Gagnon, Fisiología médica, 24 edición. LANGE
REPASO DE FISIOLOGÍA CARDÍACA:
- FISIOLOGÍA CARDÍACA.
El latido cardíaco
El corazón se compone de dos aurículas y dos ventrículos. La sangre llega al corazón por las aurículas y sale impulsada por los ventrículos. El corazón y los vasos sanguíneos (venas y arterias) tienen la misión común de llevar la sangre a todas las células del organismo para que obtengan el oxígeno, los nutrientes y otras sustancias necesarias.
Constituyen un sistema perfecto de riego con sangre rica en oxígeno y recolección de la que es pobre en oxígeno y está cargada de detritus. Mientras que los vasos sanguíneos actúan como las tuberías conductoras de la sangre, el corazón es la bomba que da el impulso para que esa sangre recorra su camino. Con cada latido el corazón impulsa una cantidad (habitualmente, 60-90 ml) de esa sangre hacia los vasos sanguíneos. Son fundamentalmente los ventrículos los que se encargan del trabajo de impulsar la sangre. Las aurículas, en cambio, contribuyen al relleno óptimo de los ventrículos en cada latido. El movimiento de aurículas y ventrículos se hace de forma ordenada y coordinada, en un ciclo que se repite (ciclo cardíaco) con cada latido, en el cual lo más importante, en primer lugar, es el llenado de los ventrículos; posteriormente, tiene lugar su vaciamiento mediante la eyección de esa sangre al torrente circulatorio.
El ciclo cardíaco presenta dos fases: diástole y sístole. La diástole es el período del ciclo en el cual los ventrículos están relajados y se están llenando de la sangre que luego tendrán que impulsar. Para que puedan llenarse, las válvulas
de entrada a los ventrículos (mitral y tricúspide) tienen
que estar abiertas. Y para que la sangre no se escape aún,
las válvulas de salida de los ventrículos (aórtica y pulmonar)
deben estar cerradas. Así, se puede definir la diástole
como el período que va desde el cierre de las válvulas aórtica
y pulmonar, hasta el cierre de las válvulas mitral y tricúspide.
Un 70% del volumen que llega a los ventrículos
presenta forma pasiva, es decir, los ventrículos se llenan
simplemente porque las válvulas de entrada están abiertas.
El 30% restante llega activamente mediante la contracción
de las aurículas, que impulsan la sangre que les queda
hacia los ventrículos.
La sístole es el período del ciclo en el cual los ventrículos se contraen y provocan la eyección de la sangre que
contienen. Para ello, las válvulas aórtica y pulmonar han
de estar abiertas y, para que la sangre no vuelva hacia las
aurículas, las válvulas mitral y tricúspide deben estar cerradas.
Así, se puede definir la sístole como el período que va
desde el cierre de las válvulas mitral y tricúspide hasta el de
las válvulas aórtica y pulmonar.
Cuando las válvulas cardíacas se cierran, producen
unas vibraciones que se oyen con el fonendoscopio; se
conocen con el nombre de ruidos cardíacos. Son dos diferentes
en cada ciclo. El primer ruido lo produce el cierre
de las válvulas mitral y tricúspide, que da inicio a la sístole
ventricular. El segundo ruido lo produce el cierre de las válvulas aórtica y pulmonar, que da comienzo a la diástole
ventricular. Existen otros muchos ruidos que se pueden
auscultar, unos fisiológicos (o normales) y otros patológicos
(o anormales).
![]() |
| Cámaras cardíacas en color de acuerdo al tipo de sangue que transporta: En azul AD y VD que transporta sangre venosa y en rojo AI y VI que transporta sangre arterial. |
El músculo cardíaco.
Para que el corazón pueda cumplir su función debe poder
tanto relajarse, para permitir su llenado, como contraerse,
para provocar la eyección de la sangre. Esto no sería posible
si no fuera porque su pared está formada, entre otros
tejidos, por músculo (el miocardio). Las células musculares
o miocitos cardíacos forman este tejido muscular y tienen
en su interior las proteínas responsables de la contracción
y la relajación: la actina y la miosina, también llamadas filamentos
finos y filamentos gruesos, respectivamente. Estas
proteínas se disponen entrelazadamente, de forma que
se pueden deslizar entre sí. El calcio es el responsable de
que el mecanismo de contracción y relajación se ponga en
marcha. Los miocitos cardíacos tienen un sistema de tubuladuras
que hacen que el calcio pueda llegar rápidamente
a cada fibrilla muscular, de manera que todas se puedan
contraer en cada latido.
La contracción se produce de la siguiente manera:
cuando a la célula muscular le llega la orden de contraerse
mediante un impulso eléctrico, se produce la liberación de
calcio en su interior. Este calcio permite que se fusionen
la actina y la miosina. Al unirse, la miosina utiliza energía
para deslizarse sobre la actina, y la célula acorta su longitud,
es decir, se contrae. Para que se produzca la relajación,
el calcio sale de la célula muscular, lo que provoca que la
actina y la miosina se separen, y cese así la contracción.
Este proceso ocurre de forma continua y ordenada en
todas las células musculares cardíacas, gracias a las uniones
comunicantes entre ellas y al sistema de conducción
de los impulsos eléctricos.
![]() |
| Músculo Cardíaco en contracción y relajación gracias al sistema de conducción eléctrico. |

Hola, sean todos bienvenidos, para empezar, hablemos un poco sobre lo que significa la Fisiología Médica.
1. Introducción a la Fisiología
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