REPASO: ACTIVIDAD MECÁNICA DEL CORAZÓN. CIRCULACIÓN PULMONAR Y CIRCULACIÓN SISTÉMICA.
El sistema circulatorio
Anteriormente se ha comentado que el corazón y los vasos
sanguíneos constituyen un sistema perfecto de riego sanguíneo.
Pues bien, en realidad, el aparato circulatorio se
compone de dos sistemas de riego conectados en serie:
el circuito sistémico y el circuito pulmonar. La circulación
sistémica tiene como objetivo llevar la sangre a todas las
células del organismo para que puedan obtener el oxígeno y los nutrientes que ésta transporta, así como recoger
las sustancias de desecho. El objetivo de la circulación pulmonar es llevar a los pulmones la sangre que ha recorrido
ya todo el organismo, y que tiene ya poco oxígeno,
para que vuelva a oxigenarse. El corazón es la bomba
encargada de poner en marcha ambos circuitos.
En cuanto a los vasos sanguíneos por donde sale
la sangre del corazón, o grandes arterias, son dos: la aorta,
que procede del ventrículo izquierdo, y la arteria pulmonar,
proveniente del ventrículo derecho. Los vasos sanguíneos
que llevan la sangre hacia el corazón se llaman venas; al
final, desembocan en las aurículas. Las principales son: las
venas pulmonares (normalmente hay cuatro), que entran
en la aurícula izquierda, y las venas cavas (habitualmente
existen dos: inferior y superior), que entran en la aurícula
derecha.
La circulación sistémica
La circulación sistémica comienza en el ventrículo
izquierdo, que con cada latido produce la expulsión de la
sangre que contiene a través de la arteria aorta. Esta sangre
llega a todas las células del organismo a través de sus sucesivas
ramificaciones. Las células obtienen el oxígeno y los
nutrientes que necesitan de esta sangre, y a ella vierten las
sustancias de desecho. La sangre con poco oxígeno vuelve
entonces al corazón a través de las venas. Las pequeñas
venas convergen y forman otras mayores hasta llegar a
las venas cavas, superior e inferior, que desembocan en la
aurícula derecha.
La cantidad de sangre que el ventrículo izquierdo
expulsa en cada latido es de unos 70-90 ml, lo que
supone que el ventrículo no se vacía del todo, puesto que
su capacidad es de 130 ml aproximadamente. Por tanto,
el ventrículo izquierdo de una persona sana expulsa un
65% de su contenido de sangre; es decir, la fracción de
eyección normal del ventrículo izquierdo es del 65%.
Cuando el corazón enferma y pierde su fuerza para expulsar
la sangre, esta fracción de eyección disminuye. Saber
cuánto desciende es un dato importante para conocer el
pronóstico del paciente.
Durante la sístole, se ha visto que la sangre sale del
ventrículo izquierdo hacia la aorta y sus ramas. Este desplazamiento
de sangre hacia delante forma una onda de presión que expande las paredes de las arterias, que se
puede palpar; es lo que se denomina pulso. El punto más
conocido para palparlo se sitúa en la muñeca.
La circulación pulmonar
La circulación pulmonar comienza en el ventrículo derecho.
Durante la sístole, éste se contrae e impulsa la sangre
a través de la arteria pulmonar, que no lleva la sangre a
todo el organismo, sino solamente a los pulmones. Esta
arteria se va ramificando y finalmente forma unos vasos
sanguíneos muy pequeños llamados capilares pulmonares.
Estos capilares (de capilo, ‘cabello’) tienen una pared
muy delgada y permiten que entre el oxígeno y se introduzca
en las células rojas de la sangre (hematíes), que son
las responsables del transporte del oxígeno y, a la vez, eliminan
el dióxido de carbono acumulado. Así, se obtiene
de nuevo una sangre oxigenada lista para llevar de nuevo
el oxígeno a todo el organismo. De los capilares pulmonares,
la sangre pasa a unas venas, que finalmente forman
las cuatro venas pulmonares y desembocan en la aurícula
izquierda.
El circuito pulmonar funciona con unas presiones
mucho más bajas que el circuito sistémico. Por este motivo,
el ventrículo derecho normal tiene unas paredes mucho
más finas que el ventrículo izquierdo. La hipertensión pulmonar
no tiene nada que ver con la hipertensión arterial.
La hipertensión pulmonar es el aumento de la presión en la
arteria pulmonar, y puede darse tanto en niños, frecuentemente
asociada a enfermedades cardíacas congénitas (de
nacimiento), como en adultos. En éstos, si no se consigue
revertir, acaba dañando la función del ventrículo derecho y
provoca una insuficiencia cardíaca derecha.
En el siguiente esquema se observa las diferentes direcciones que toma el flujo de sangre para llevar acabo ambas circulaciones:
1. El libro del corazón.
2. Gagnon, Fisiología médica, 24 edición. LANGE
2. Gagnon, Fisiología médica, 24 edición. LANGE





Formidable el sistema y muy comprensible gracias a su explicación.
ResponderEliminarFormidable el sistema y muy comprensible gracias a su explicación.
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ResponderEliminarInteresante tema aprendí algo nuevo.. :)
ResponderEliminarInteresante tema aprendí algo nuevo.. :)
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